martes, 5 de junio de 2012

La incógnita del futuro abismal

Hace bastantes años este blog, ‘Un Mundo desde el Abismo’, en los albores de la gesta que supuso hacer de él un referente en un mundo tan competitivo como el fenómeno ‘blogger’ (hoy presumiblemente perecedero), aprovechaba el verano para tomarse un descanso a la frenética actividad que hizo que en menos de dos años se llegará al imposible número de mil entradas. Eran tiempos felices en los que la prodigalidad acumulaba posts, los seguidores se contaban por miles y hacía falta retirarse y tomarse un respiro. La pausa de este 2012 no viene provocada, precisamente, por esos condicionantes tan satisfactorios. Más bien podría decirse que es por todo lo contrario. Las capacidades y la plétora dactilógrafa que simbolizaron este blog antaño no se han perdido, pero sí han debilitado su esencia por varias razones que han ahondado en el ánimo hasta límites insospechados. Ya no me divierto escribiendo. No hay motivaciones suficientes. Tampoco deviene en agotamiento o en una sensación de obligación para seguir poniendo este entorno abismal a la disposición y servidumbre del lector. Lo cierto es que tengo que ausentarme un tiempo.
Durante estos años una idea tan privilegiada como es la de tener esta bitácora me ha dado muchas satisfacciones, pero llega un momento en que, cuando la situación personal, asentada en la carestía laboral, en tantos problemas y ahogos, diluye las expectativas puestas en un proyecto y transforman los sueños en un lodazal de desesperanza que acarrea un escenario que se antoja imperecedero. Tengo la sensación de que toda esa lucha, de que todos esos textos, de que todas las críticas, estudios, dossieres, artículos, secciones… han sido en vano. En gran parte, porque no han tenido ninguna retribución vital a pesar de haber recibido el apoyo y el aliento de los muchos lectores que siguen leyendo estas líneas. Puede que ése fuera y haya sido el objetivo final. Creí que algún día, tanto trabajo, terminaría por encontrar otro tipo de vía, de canalización, de desafío relacionados con la escritura, con el hecho de volcar aquellos deseos e ilusiones o de reafirmar el dudoso talento que atesoraba aquel veinteañero que inició uno de los viajes más maravillosos de su vida con un rumbo cada vez menos claro. Estoy cansado, abatido, sin una certidumbre sobre nada en general. Y esa huella no es buen compañero.
Desde su origen, puse todo mi empeño ferviente en que ‘Un Mundo desde el Abismo’ no fuera otro de esos blogs destinados a desaparecer como tantos que se han quedado en la red tras un paso más o menos reconocido por la blogoesfera. Ahora lo pongo en duda. Será una fase muy delicada en la que habrá que deliberar detenidamente si ha llegado la hora de abandonar el mundo Blog o no. Os engañaría si no expresara mis dudas, ni el temor a esa posibilidad del cese total de actividad en estos lares. Los desafíos incompletos han acabado por destruir la moral y lo que un día daba muestras de una salud fértil ha terminado por representar a la perfección el título que da nombre y sentido a este espacio. El de ese mundo diario pisando en terreno inestable, donde la inconsistencia asola cualquier decisión que puedas llegar a tomar. Además, a eso hay que sumar el abandono y la inadaptación a los nuevos modelos de comunicación de la actualidad. Un aspecto que está estancado, en una dilación pasiva por renovar y acomodar este blog a las redes sociales que quiebran cualquier tipo de esfuerzo de renovarse. El blog se ha quedado anticuado y no hay perspectivas de modernización que insuflen la alegría perdida. También la web REFOyo.com parece haberse quedado obsoleta y abandonada. No es buena época. 2012 es un año que está siendo el enésimo año ‘horribilis’, de esos que oxidan el espíritu y elimina cualquier muestra de mejora.
Pero no avancemos acontecimientos. Puede que este respiro, el alejamiento de esta pantalla, de la vida en las redes sociales y la reconciliación íntima con este teclado sea efectiva. Tal vez esta tregua, con un correcto aislamiento del mundo, traiga renovados ánimos con los que afrontar nuevos y habituales contenidos. Y no sólo será una interrupción de la vida abismal. Este retiro va mucho más allá: desde hoy, mi presencia en Facebook, Twitter y demás redes sociales que abducen hacia ese paraíso falsamente reconfortante llamado comunicación 2.0 será más bien escasa. Únicamente de consulta, de participación muy limitada. Ha llegado la hora de desconectar. Ha sido muy complicado llegar a esta decisión. Así que el próximo 5 de septiembre anunciaré, coincidiendo con el octavo aniversario de esta bitácora, la decisión final sobre el futuro de este abismo herido de gravedad, maltrecho e infecundo. Me encantaría exhortar, con todo mi corazón, que esto sólo es un trance pasajero o que se trata de un eventual bajón ideal para el reposo veraniego. No es así.
Sería cojonudo despedirme hasta entonces con un afectuoso “to be continued”... Sin embargo, no puedo asegurarlo. Necesito una prórroga. Tampoco os preocupéis en exceso. Seguro que entre el día de hoy y el post de cumpleaños de la citada fecha (que pueda que sea el último), algún tímido texto emergerá aparentando normalidad, rememorando a aquellas piezas tituladas ‘Extras de Verano’ de antaño. La palabra “retirada” tal vez sea demasiado trágica o derrotista, aunque es cierto que llevo tiempo renunciando a encontrar un día a día relacionado con lo único que sé hacer y esto se paga. Serán tres meses de introspección, de razonamientos, de valoraciones de toda índole que derivará en una decisión trascendental para mí, puesto que este blog se ha convertido en parte fundamental de mi vida. Y no sólo se refiere al abandono del Abismo, sino la abdicación definitiva a escribir y seguir mi camino por otros derroteros imprevisibles alejado de ello debido a las penosas circunstancias que nos rodean. Depende de muchísimos factores. Y espero, como muchos de vosotros, que todo esto tenga continuidad después de ese extraño aniversario. Sólo entonces podré asegurar si esto seguirá o me despediré de la red para siempre. Llegados a este punto, quiero daros las gracias (una vez más) por haber estado ahí cada día, siguiendo las reflexiones subjetivas de un pobre diablo que creó este espacio irreflexivamente, sin saber sabe muy bien a qué expectativas respondía el inicio del Abismo.
Hasta entonces, feliz verano a todos y gracias, de todo corazón, por continuar ahí durante casi una década.
Abrazos de tod@s.