lunes, 25 de febrero de 2013

85ª Edición de los Oscar

Una gala ágil con poco humor, sin sorpresas y sin emoción
La noche se preveía como una de esas veladas con algunas incógnitas, pero al fin y al cabo el reparto de premios era más que previsible para este tipo de saraos intrascendentes. El primer enigma era medir la valía de un humorista afianzado como uno de los valores más sólidos del ‘stablishment’ televisivo iba a responder como anfitrión de los Oscar. Su humor cínico e incómodo se perfilaban como un riesgo. Aunque desde el inicio de la gala Seth MacFarlane tuvo claro que su función allí era más funcional que otra cosa, pese a que intentó mostrar su vena más cáustica en pequeños destellos de humor malintencionado. Como comenzó con un “el reto para hacer reír a Tommy Lee Jones comienza ahora” y el actor de gesto hierático logró componer una carcajada. William Shatner, caracterizado del mítico Capitán Kirk aparecía en una pantalla advirtiendo que lo había hecho francamente mal. Fue entonces cuando MacFarlane lograría su instante de gloria. En un vídeo, cantó ‘We saw your boobs’, en referencia a los desnudos cinematográficos y las tetas de muchas de las candidatas y actrices que hacían mostrarse en desacuerdo con el gusto de la pegadiza canción. En la platea, se dedicó a intentar corregir todo con varios números musicales con un despliegue de coreografías y demostrando sus aptitudes para la canción.
Durante la gala fue diluyéndose, no sin dejar alguna frase malintencionada vertida sobre el actor francés Jean Dujardin, a la violencia del filme de Quentin Tarantino atribuida a la tormentosa relación de Chris Brown y Rihanna, la inconsecuencia de dejar fuera de los directores nominados a Ben Affleck, la familia Coppola, un encuentro sexual con Sally Field, la entidad de ‘fucker’ de George Clooney, ‘gags’ históricos que no fueron aplaudidos o la vitriólica alusión a la nacionalidad hispana de Penélope, Bardem y Salma Hayek, que desconcertó por su importunismo cínico pero lleno de humor cabrón (“no nos enteramos de nada de lo que dicen, pero no nos importa porque son muy bellos”). El creador de ‘Padre de familia’ estuvo a la altura y cumplió con las expectativas. Sin embargo, el arreglo al ‘timing’ de la gala y su destreza para no entorpecer lo establecido, hicieron que pareciera más irregular de lo que en realidad fue. Y también porque el humor, irreverente o no, brilló por su ausencia. Cuando en una gala no presenta ni un solo premio Will Ferrell, Ben Stiller, Steve Carell, Zach Galifianakis, Tina Fey o Amy Poehler (a las que se les mencionó), la cosa resulta como ayer: desaborida y algo insustancial. Faltó humor. Y MacFarlane no pudo hacer nada para llenar este enorme vacío, aunque lo intentó.
El primer Oscar de la noche se lo llevó Christopher Waltz. Su papel de Doctor King Schultz en ‘Django desencadenado’ ha convertido en perfecta comunión la confabulación entre el actor austriaco y el director de ‘Jackie Brown’. Dos colaboraciones, dos premios. El cortometraje de animación ‘Paperman’ y ‘Brave’ fueron los ganadores en este apartado que, por primera vez, se entrega conjuntamente. La falda escocesa de Mark Andrews, muy a juego con la fábula de Pixar que, para ser sinceros, este año tenía rivales de más entidad para haberse llevado el Oscar. Fue el momento del Oscar a mejor fotografía. Y llegó presentado por el casting masculino de ‘Los Vengadores’ (Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Jeremy Renner y Samuel L. Jackson). Claudio Miranda ganó por su trabajo digitalizado en ‘La vida Pi’, que abría el camino a lo que iba a ser el gran ‘sleeper’ de la noche. Miranda, un cruce estético y facial entre Rick Baker y Steve Zahn fue protagonista de algunos chistes en la red social por su parecido con Abraxas Malfoy. La película de Ang Lee encadenaría su segunda estatuilla con el de efectos especiales, que reconocía la creación de criaturas salvajes y ambientes exóticos ‘new age’ a un trabajo espectacular al servicio de una mágica historia de narración compleja.
Fue curioso que la música que daba salida y entrada a los cortes publicitarios fuera la ‘score’ de ‘E.T. El extraterrestre’, así como que en los agradecimientos más extensos se avisara con la música de ‘Tiburón’. En esos momentos, se podía llegar a pensar que la noche de Spielberg podía ser un hecho. Nada más lejos de la realidad. Jennifer Aniston y Channing Tatum pasaron a entregar el Oscar al mejor vestuario. Desde España era lógica la expectación porque Paco Delgado pudiera traerse el galardón a casa, pero siendo realistas la gran favorita era Jacqueline Durran, fundamentalmente por sus excelentes aportaciones en ‘Orgullo y prejuicio’ y ‘Expiación’ se habían quedado sin el lógico reconocimiento y porque su contribución en el vestuario de ‘Anna Karenina’ es espectacular. ‘Los miserables’, sin embargo, sí pudo celebrar el Oscar al mejor maquillaje y peluquería instantes antes que apareciera la silueta de esa diosa de ébano que es Halle Berry, que presentó un homenaje musical al 50 aniversario de la saga de James Bond; desde las conocidas notas de Monty Norman, pasando por John Barry, el ‘Live and let die’ de Paul y Linda McCartney hasta la aparición en el escenario de la mítica Shirley Bassey, que interpretó, como no podía ser de otro modo, ‘Goldfinger’.
Fue cuando la pareja de ‘Django desencadenado’ Jamie Foxx y Kerry Washington entregaron los Oscar a los mejores cortometrajes de ficción y documental. Foxx apuntó que de esta necesaria categoría salieron algunos de los nombres más importantes de la Historia del Cine. Buen detalle el del padre de Corinne Bishop, de las estrellas silenciosas de la noche. La hija del actor llamó la atención por su belleza en la alfombra roja ante la atónita mirada de las consolidadas estrellas a las que pudo robar parte de su protagonismo. ‘Curfew’, de Shawn Christensen e ‘Inocente’, un corto financiado por ‘crowdfunding’, fueron los ganadores. Documental, también sin sorpresas. ‘Searching for Sugar Man’ centrado en la insólita historia del músico Sixto Rodríguez fue la ganadora. Cuando Jessica Chastain y Jennifer Garner presentaron el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, todo el mundo sabía de antemano que Michael Haneke subiría a por su premio por la cruda y brillante ‘Amor’. Y así fue. De momento la noche estaba dejando la sensación de guión de tiralíneas en las que las sorpresas no tenían cabida. MacFarlane tampoco podía hacer mucho y menos mal que en los tiempos que corren Twitter aporta el entretenimiento que tanto se echó en falta en la madrugada de ayer.
John Travolta, con ese velcro para “quita y pon” de peluquines presentó uno de los acontecimientos temáticos de la ceremonia. El musical, muy presente durante toda la retransmisión vivió uno de sus momentos álgidos cuando Catherine Zeta-Jones revivió el ‘All That Jazz’ de ‘Chicago’ que no pudo cuando hace once años recogió su estatuilla en avanzado estado de gestación. Un vendaval de artista la señora de Michael Douglas. Siguió Jennifer Hudson, que es como tres menos de lo que era cuando que ganó el Oscar por ‘Dreamgirls’, para afianzarse como una de las mejores voces de la noche y la eclosión melódica y espectacular tuvo como colofón a todos los intérpretes de ‘Los Miserables’. Todos; Hugh Jackman, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Eddie Redmayne, Aaron Tveit, Samantha Barks, Russell Crowe, Sacha Baron Cohen, Helena Bonham Carter… un coro, figurantes y de tal manera que la tablas del Dolby Theathre llegó a parecer, por momentos, el escenario de la ceremonia de clausura de las olimpiadas de Barcelona con todos los atletas cantando y bailando al son de Los Manolos. Pura ponderación musical, puro Hollywood. Otro de los detalles curiosos se vivió de boca de Mark Wahlberg y del oso Ted (con la voz del propio MacFarlane) cuando, después de entregar el Oscar a la mejor edición de sonidos para ‘Los Miserables’, anunciaron el de mejor sonido. “Hay dos ganadores. Y no es coña”, dijo Wahlberg. ‘La noche más oscura’ y ‘Skyfall’ fueron las ganadoras en esta categoría ante la mirada atónita de todos. La última vez que se produjo un ‘ex a quo’ (con la de ayer son seis en toda la historia de los premios) fue en 1994, con los cortos de ficción ‘Franz Kafka’s It’s a Wonderful Life’ y ‘Trevor’. Aunque si hay que recordar una memorable fue la que hizo compartir el Oscar a la mejor actriz principal en 1968 a Katharine Hepburn por ‘Un león en invierno’ y Barbra Streisand por ‘Funny Girl’.
A Christopher Plummer nunca le ha gustado que le recordaran su participación como el Capitán Von Trapp de ‘Sonrisas y lágrimas’. De hecho, la odia. Así que MacFarlane aprovechó para hacer pupa y concretar un absurdo ‘gag’. El señorial actor canadiense que dio paso a uno de los Oscar más cantados de la noche: Anne Hathaway, por ‘Los Miserables’ en ese recordado plano fijo en el que canta ‘I dreamed a dream’. Con voz temblorosa y emocionada agradeció su premio cual Karra Elejalde sin olvidarse de nadie, dejando la posibilidad de que el espectador pudiera ir a por cerveza, preparar unos sándwiches, ir a mear, a consultar un par de webs y volver de regreso… y ahí seguía la promotora del ‘pezongate’, sin que la música de John Williams y el escualo hicieran acto de presencia.
Llegaban los primeros Oscar para dos de las favoritas; a ‘Argo’ le llegaba la alegría con el mejor montaje, así como ‘Lincoln’ conseguía el de mejor dirección artística de manos de Harry Potter (Daniel Radcliffe) y Bella Swan (Kristen Stewart, cojeando). Entre medias, Adele cantó a medio gas ‘Skyfall’ con la convicción de que iba a ser la ganadora. Tras el ‘In memorian’ que repasó los decesos más importantes del mundo del cine que terminó con Streisand cantando ‘The way we were’, de su amigo el compositor Marvin Hamslich, dándole más importancia que al resto. Mychael Danna se llevaba la mejor partitura por ‘La vida de Pi’, dejando a Alexandre Desplat (y van cinco ocasiones) sin su Oscar. La cinta de Ang Lee iba cobrando un inesperado protagonismo. Había prisa porque Adele recogiera su Oscar, así que se despacharon con bastante displicencia al resto de canciones nominadas. Feo detalle partidista.
Dustin Hoffman y una espectacular Charlize Theron compusieron una extraña pareja para repartir los de guiones. Chris Terrio, adpatado por ‘Argo’ y Quentin Tarantino, original por la espléndida ‘Django Desencadenado’, que subió como si viniera de fiesta y confiriéndole la importancia que en realidad tienen estos premios. Subió como quien no quiere la cosa, agradeció con desparpajo señalando (para envidia de todos) que Charlize es su vecina, hizo la señal de la victoria con los dedos y abandonó el escenario entre los aplausos de sus compañeros de profesión. La noche deparaba un par de sorpresas. Sobre todo cuando Michael Douglas y Jane Fonda, que parecían padre e hija, abrieron el sobre con el veredicto del mejor director del año ante la sopresa de todos o casi todos: Ang Lee. Se había especulado con que Haneke pudiera ganar, estaba claro que aunque Spielberg partiera como favorito es un cineasta al que la Academia suele menospreciar e incluso David O. Russell había tomado importancia en las quinielas.
Lee agradeció el Oscar al "Dios Cine" y con su cara de buena persona se fue con su segundo Oscar (lo recogió por ‘Brokwback Montain) como director sin saber qué es ganarlo conjuntamente a la mejor película. “Xie xie” se fue diciendo. Jean Dujardin, mejor actor del año pasado por un bluf titulado ‘The Artist’, producido por Harvey Weinstein (el productor que mejor compra Oscars), siguió esa misma estela al anunciar el nombre de la mejor actriz. Jessica Chastain no pudo consolidar su posición como “actriz de moda” con el Oscar, puesto que fue a parar a Jennifer Lawrence que, anonadada, tropezó con el sinuoso vestido y cayó en las escaleras ante esa reacción de ‘gentleman’ de Hugh Jackman. Con sólo veintidós años, su personaje de Tiffany Maxwell (bastante más hacedero que su magnífica composición en ‘Winter’s Bone’) le había dado la gloria. Eso sí, la actriz demostró su buen humor “¿Os levantáis sólo porque me he caído?” y elegancia al formular un agradecimiento impecable y sucinto.
La noche llegaba a su fin y no había espacio para las sorpresas. Daniel Day-Lewis se convertía en el primer actor de la historia de los Oscar en lograr tres de ellos como actor protagonista. Su prodigiosa mimetización de Abrahm Lincoln era el mejor trabajo junto al de Joaquin Phoenix por ‘The Master’ y recibió la estatuilla de una institución interpretativa como Meryl Streep. Como durante la gala se fue fraguando una fehaciente falta de humor, hizo que un tipo tan serio como Day-Lewis tuviera que recurrir a una serie de ‘gags’ sobre con la Streep para animar el cotarro, pero no fue suficiente. Jack Nicholson, al que estos saraos son para él de lo más familiar fue el encargado de presentar el premio más importante de la noche. O al menos, eso parecía, ya que, de entre bambalinas bajó una pantalla gigantesca para anunciar a… ¡Michelle Obama! ¿Qué coño pinta la Primera Dama en la entrega de los Oscar? Nos preguntamos todos. Bueno, todos no. A los americanos les debe parece de lo más normal que se politicen este tipo de espectáculos, oficializando fuera de contexto toda la gala de los Oscar. Para que luego se venga diciendo aquí que los Goya han aprovechado un evento similar para reivindicar cuestiones ajenas al cine. Pues toma.
Obama abrió el sobre entre sirvientes con sonrisas fingidas y exageradas y el Oscar a la mejor película 2012 fue, como todos sabían de antemano, para ‘Argo’, de Ben Affleck, que lo primero que hizo fue llamar “genio” al gran olvidado de la noche, Steven Spelberg y procurar no olvidarse de nadie. Tanto es así que ni George Clooney, productor de la cinta, no pudo ni pronunciar unas palabras. MacFarlane, casi con cronómetro en mano despidió la función con una frase muy suya: “¿Quién paga todo esto?”. Lo cierto es que no será recodada esta gala por mucho más que por el intento del creador de ‘Padre de familia’ por agilizar la duración de la ceremonia. A veces, y sólo a veces, es preferible que todo dure más si el resultado va a ser más satisfactoria. No estuvo mal la 85ª edición de los Oscar, pero supo a poco. Demasiado tal vez. En cualquier caso “Argo fuck yourself”.
LO MEJOR
- El vestido “pezonil” de Anne Hathaway, que revolucionó las redes sociales en los prolegómenos de la alfombra roja que hizo que un usuario que creó el nick @HathawayNipple se hinchará a conseguir seguidores.
- El ‘skecth’ de ‘El vuelo’ protagonizado por calcetines. Descojonante.
- Las maravillosas voces de Jennifer Hudson, Shirley Bassey, Adele y los protagonistas de ‘Los Miserables’ y Barbra Streisand que eclipsó a las demás con su antológico ‘The Way We Were’ un poco metido en la gala con calzador.
- Como siempre que está presente, en el Abismo se destaca la figura del totémico Jack.
- La canción ‘We saw your boobs’. Algo que sí pasará a la historia de los premios.
- La larga cabellera asilverada de Claudio Miranda.
- Lo bien que se lo pasó Quvenzhané Wallis, subiendo los brazos cada vez que l a enfocaban como Hushpuppy, su personaje en la entrañable ‘Bestias del sur salvaje’.
- Que entre tanto vestido de lujo y boato de diseño, Ellen Hunt optara por un vestido de H&M con el mismo glamour que sus compañeras. En tiempos de crisis…
- Corinne Bishop, la hija de Jamie Foxx. Sin duda alguna.
- ¿Qué sería unos Oscars sin Halle Berry y Charlize Theron? Realmente espectaculares.
LO PEOR
- Lo previsible de todo.
- Faltó humor, los vídeos con montajes sarcásticos que tan bien funcionan. Algo más de dinamismo visual, no sólo en el contenido.
- 85 años y sólo hubo homenaje a James Bond, con la cantidad de momentos históricos que podrían haber repasado con esta onomástica.
- La falta de anécdotas, más allá de la caída en las escaleras de Jennifer Lawrence y algún chiste imprudente del gran MacFarlane.
- Ver el rostro sonriente de Spielberg, que asiste siempre a los Oscar para irse de vacío.
- Un poco el discurso del presidente Hawk Koch, que fue presentando a los aspirantes de un concurso de videos con un trasfondo sociológico para concienciar de muchas mejoras que se pueden hacer en el mundo. Superñoño.
- El larguíííííísimo discurso de agradecimiento de Anne Hathaway.
- Que Salma Hayek fuera tan tapada. Esto no eran los Grammys.
- El rostro casi inexpresivo de Nicole Kidman, que parece su estatua robada del Madame Tousad.
- Que Jessica Chastain no se llevara el premio a la mejor actriz.
- La presencia de Michelle Obama en el último premio.
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